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Aprende a dejar atrás la dependencia emocional

Aprende a dejar atrás la dependencia emocional

La dependencia emocional es un problema que, aunque a muchos pueda parecer difícil, es posible eliminar. Como siempre que se tiene algún problema serio, la decisión la debe tomar uno mismo y sólo uno mismo puede dar el primer paso. Las personas que sufren de dependencia emocional no llegan a disfrutar plenamente las relaciones, terminan completamente enganchadas y pierden individualidad e independencia. Y aunque afecta en un porcentaje mayor a las mujeres, hay también un gran número de hombres que sufren este problema y suelen sentir más vergüenza a la hora de admitirlo y buscar ayuda, ya que sienten que está en duda su hombría cuando la realidad es que puede ser debido a una baja autoestima.

Reconocer que hay un problema
La dependencia emocional no se da únicamente en las relaciones de pareja. También ocurre con la familia, los compañeros, los amigos y las personas del propio entorno. Por tanto, además de si existe una dependencia emocional hay que evaluar su procedencia, así como conocer sus síntomas.

Las personas que sufren dependencia emocional se caracterizan porque su felicidad se centra en el otro, de manera que no logran disfrutar de otra cosa diferente a estar con la persona que aprecian o aman. Su alegría depende de lo que la otra persona piense de ellos y de la manera en que les traten. Mientras se sienten aceptados todo va sobre ruedas. Pero en el momento en que empiezan a sentir que tienen mala opinión de ellos o les caen mal, la felicidad desaparece. Su estado de ánimo dependen excesivamente de los demás.

Cuando existe dependencia emocional, se intenta evitar por todos los medios llevar la contraria, ya que los enfrentamientos provocan el temor a molestar o sufrir rechazo. Se antepone el deseo de los demás al propio, y aparece la sensación de ser manejado y no tener capacidad de decisión. La persona dependiente emocionalmente se siente invadida a menudo por el miedo de perder a la persona que aprecia o ama, miedo que impide disfrutar de la relación. Se sacrifica la propia felicidad para asegurar la de la otra persona y se cae con facilidad en los chantajes emocionales, prefiriendo sufrir antes que perder al otro.

La dependencia se vuelve tan fuerte que aparece la necesidad de controlar todo lo que el otro hace, llegando incluso a espiar las conversaciones que tiene con otras personas. La obsesión se vuelve tan fuerte que se deja de vivir la vida para seguir constantemente la del otro, buscando constantemente indicios que ayuden a pensar “no ha perdido el interés en mí”. Así mismo, se crea un aislamiento social en el que las propias amistades pierden su importancia, dando prioridad únicamente al entorno de la otra persona.

Qué cosas has hecho, y de qué manera te han perjudicado
Una vez que se ha reconocido el problema y queremos realmente dar ese primer paso para dejar de depender emocionalmente, hay que hacer una lista con esas cosas que se ha llegado a hacer por la otra persona y resultaban dañinas. Hay que ser consciente de que se ha descuidado el bienestar personal para satisfacer a la otra persona. Si de verdad se quiere cambiar la situación, hay que pensar en uno mismo, en el propio bienestar, antes que en nadie más.

Hay que preguntarse:

  • ¿Qué cosas de la otra persona me estaban perjudicando?
  • ¿Qué cosas he hecho por el otro que a mí me hacían tanto daño?
  • ¿He sido tratado con el respeto que merezco?
  • ¿Cómo ha sido realmente mi estado emocional durante este tiempo?
  • ¿Qué cosas he tenido que estar soportando con tal de no perderle?
  • ¿Hasta qué punto he llegado a mendigar amor o afecto?
  • ¿He dejado de lado a familiares, amigos, estudios, hobbies, cosas que me gustaba tanto hacer?
  • ¿He tenido otras facetas de mi vida en las que he disfrutado plenamente?

Para tener esa independencia que se necesita hay que ser consciente del sufrimiento que se ha soportado durante la dependencia emocional. Si se piensa en lo negativo que ha traído esa situación, se refuerzan las ganas de cambiar.

Reforzar la autoestima
Esto es fundamental. Sin ello, difícilmente se puede superar una dependencia emocional. Se puede acudir a un profesional o se puede hacer biblioterapia. Hay muchos libros interesantes sobre la autoestima. Podemos hacer como si estuviéramos estudiando una asignatura: informarnos todo lo posible, leer los libros que parezcan más interesantes, y sacar de ellos algo instructivo y nuevo que nos ayude en el “examen final” sobre nuestra autoestima.

Aprender a estar solo
Aunque es evidente que la vida es más bonita cuando hay amor, el amor llega si nos sentimos bien con nosotros mismos. Una relación sana no es posible si antes no hemos cuidado nuestro desarrollo personal. Sólo cuando nos queremos a nosotros mismos sin necesitar a otra persona se está preparado para amar de manera sana.

Todo el mundo sueña con tener alguien a quien querer, la persona ideal. Pero una cosa es querer algo y otra muy distinta es necesitarlo. Cuando lo que se tiene es necesidad, no funciona, dado que no se puede amar a los demás si uno no se ama a sí mismo. Hay que saber disfrutar de la vida sin que esto implique necesariamente tener a alguien al lado.

Conoce a gente buena, viaja, disfruta de tus hobbies y de las pequeñas cosas, labra tu futuro, cuida de ti mismo y quiérete a ti mismo, y la dependencia emocional dejará de esclavizarte.

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