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Reestructuración Cognitiva: Piénsalo bien

Reestructuración Cognitiva: Piénsalo bien

Cuando nos decidimos a analizar algo, ¿en qué pensamos realmente? ¿Sabemos pensar teniendo claro un objetivo? cuando pensamos con el fin de reflexionar sobre un asunto, estructuramos nuestras ideas y enlazamos el pasado con las expectativas de futuro, logrando encontrar una solución al problema que se nos plantea. El problema, en la mayoría de las ocasiones, viene cuando nos perdemos en estos pensamientos, y entonces no vemos una salida, nos ofuscamos y perdemos de vista el objetivo con el que nos pusimos a pensar sobre el asunto.

En otros casos lo que ocurre es que al pensar lo que hacemos es repetirnos la parte negativa de la situación y sus contras, y terminamos volviendo siempre al mismo punto, sin saber encontrar el camino para solventarlo.

¿Por qué ocurre? Pues porque nadie nos ha enseñado a pensar y, casi siempre, no sabemos. A esto, La psicología le da el nombre de reestructuración cognitiva, que consiste en la modificación de la valoración subjetiva y la interpretación de la vida en general. Cuando una persona es pesimista, catastrofista o negativa no logra encontrar una salida a una situación porque la manera en que hacen sus valoraciones o interpretaciones se centra y ofusca en la pérdida.

Para encontrar la solución adecuada a una situación y no perdernos en pensamientos que no nos llevarán a ninguna salida, hay unos pasos muy sencillos:

  • Para lograr que nuestros pensamientos o reflexiones sean fructíferos, en primer lugar tenemos que darnos cuenta de ellos. Para ello hay que pararse y analizar lo que estamos pensando, si las soluciones que planteamos tienen algún sentido, y los resultados que estamos obteniendo. Escribir en una lista los pensamientos que tenemos puede ser de ayuda, para así tratar de identificar y clasificar lo que es más importante.
  • Una vez llevado a cabo el primer paso, tenemos que experimentar la situación. En la situación que vivimos, qué hipótesis podemos plantear para obtener un resultado, ya sea bueno o malo. Si estamos recibiendo críticas, las posibles reacciones pueden ser huir, agredir, insultar, llorar… hay que plantearse cada uno de ellas y sus posibles consecuencias.
  • Para terminar, hay que modificar aquellas que no aporten ningún resultado o que podrían tener consecuencias negativas para nosotros o nuestro entorno. Esto nos lleva a interpretar, valorar y pensar en la situación de una manera más efectiva, en base de la experimentación que hayamos llevado a cabo en el paso anterior.

En la terapia cognitiva es muy habitual esta modificación del pensamiento, y ofrece resultados muy satisfactorios. Es también una práctica de muy fácil utilización, y que se puede aplicar a cualquier cosa que queramos estudiar con atención.

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