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Cómo superar un mal día

Cómo superar un mal día

Todos podemos tener uno de esos días en los que nada nos sale bien. Son esos días en los que pensamos que habría sido mejor quedarse en la cama, y no salir de casa para enfrentarse al día a día. Cuando ocurre, lo único que nos queda es respirar profundamente y echar mano de unos cuantos consejos para superarlo.

No te vayas a la cama enfadado
Llegar a casa y meterse a la cama no sirve de nada. Lo único que se puede conseguir con eso es tener insomnio y, también, sentir malestar durante todo el día siguiente. Lo mejor que se puede hacer es intentar solucionar el problema antes de ir a dormir. O esperar a que se nos pase el enfado, aunque sea para aparcar el tema al menos durante la noche.

Los días malos sirven tanto como los días buenos
Este es otro de los pasos fundamentales para superar un mal día. En la vida hay días buenos, y días malos. Y en los malos también se puede encontrar algo positivo, aunque en el primer momento no seamos capaces de verlo. Pero el tiempo y la distancia hacen que se llegue a ver ese aspecto positivo, aunque no sea más que para aprender de la experiencia.

Lo peor que se puede hacer cuando se tiene un mal día es acudir a las típicas frases:

– Siempre me pasa todo lo malo
– Tengo mala suerte
– Haga lo que haga, todo me sale mal

Hay que tomar el control de la situación y no centrarse en aspectos negativos que no son de ninguna ayuda. Un mal día es un mal día. Nadie está libre de tenerlo. Y no por eso se es la persona más desafortunada del mundo. Hay que centrarse en superar los días malos para que el siguiente, y los sucesivos, no sean iguales o peores.

Desahogarse todo lo posible
Es otra de las claves. Si para superar un mal día hace falta llorar, hazlo. Si es necesario estar solo, no te lo piense. Lo fundamental es desahogarse cuando haga falta y de la forma que sea necesaria. Si uno no se desahoga, el problema se hará más grande y se quedará más adentro.

Hay que tomarse tiempo para aliviar el malestar ocasionado por un problema. Ya sea llorar, dar un paseo, escribir o desconectar de todo, hay que hacer lo que nos ayude a sentirnos mejor para superar ese mal día.

Déjate ayudar
Si bien es cierto que en ocasiones lo único que se quiere es estar solo, en otros casos ayuda mucho hablarlo con otra persona. Un punto de vista diferente nos puede ayudar a ampliar el panorama que tenemos sobre el problema. Al contar con otro punto de vista se puede aclarar todo más fácilmente, o ver que el problema no es tan grande como parecía.

Prémiate
Si tenemos un mal día, ¿por qué no darnos un capricho? Comer algo que nos guste, ver una de nuestras películas favoritas, comprar algo que queremos desde hace tiempo… Hay que darle un descanso a la mente y, así, probablemente al día siguiente veremos todo más claro y eso que nos parece tan grande puede que descubramos que es mucho más pequeño.

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