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Cómo luchar contra la ansiedad social

Cómo luchar contra la ansiedad social

La ansiedad social es, en ocasiones, necesaria, dado que nos puede ayudar a cumplir con las convenciones sociales y con las normas. Pero cuando se vuelve intensa, puede producir un bloqueo a la persona, que termina desembocando en un exagerado miedo y en intentar evitar situaciones en las que se tema que se noten los síntomas de ansiedad y se corra el riesgo de hacer el ridículo.

Las situaciones que pueden provocar ansiedad social son diversa. Iniciar y mantener conversaciones, tener que hablar en público, tener que hacer cosas a la vista de otras personas, hablar por teléfono delante de otros, asistir a una fiesta o evento… en estas situaciones se puede experimentar un aumento de la frecuencia cardíaca, sudoración, temblor, rubor, molestias estomacales… Así mismo, pueden aparecer reacciones físicas o mentales de “evitación”, provocando conductas que buscan ofrecer cierta seguridad a la persona, como es el apoyar las manos para que no se note el temblor o retirar la mirada.

También hay que tener en cuenta las pasivas pero que de igual manera conducen a tratar de evitar la “exposición” social, como responder con monosílabos al hablar con alguien o el asistir a una fiesta y evento y sentarse en una esquina o alejados. De la misma manera, suelen surgir ciertos pensamientos de inseguridad como el pensar que otros nos van a juzgar o evaluar de manera negativa y esto tendrá consecuencias desagradables. Esto lleva a la aparición del miedo a las críticas y de la baja autoestima.

La terapia cognitivo-conductual ha resultado ser muy eficaz al tratar la ansiedad social, incluyendo el entrenamiento de habilidades sociales para mejorar nuestras capacidades de relación interpersonal.

Además, hay 10 estrategias o consejos que pueden ser muy útiles para lograr que la ansiedad social no nos afecte demasiado:

  • Aceptar los síntomas de ansiedad a nivel físico como el temblor, el rubor, etc, ya que al cabo de un rato desaparecerán.
  • Ser conscientes de dónde nos encontramos en el momento.
  • Saludar de manera adecuada y siempre mirando a los ojos.
  • Escuchar a los demás prestando atención y al mismo tiempo pensar en posibles temas de conversación
  • Demostrar que estamos interesados en hablar, e iniciarlo con alguna pregunta.
  • No susurrar al hablar, sino con un volumen adecuado.
  • Ser capaces de soportar algunos silencios.
  • Al decidir de qué se va a hablar, dónde sentarse o cuándo tomar algo, esperar alguna señal de los demás.
  • Aceptar y tolerar las críticas de otros.
  • Valorar nuestros recursos y no subestimar nuestras habilidades, para cambiar el centro de atención hacia el exterior.

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