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Cómo disfrutar mejor las vacaciones

Cómo disfrutar mejor las vacaciones

El verano es sin duda el periodo por excelencia para las vacaciones. Pero, ¿para qué sirven las vacaciones y, sobre todo, cómo podemos desconectar de verdad? ¿Es mejor tomarse unas vacaciones largas, o varios periodos cortos de vacaciones?

Los primero que hay que tener claro es que las vacaciones son realmente necesarias. Y si una persona no es capaz de desconectar, debe hacerse a la idea de que tiene que hacerlo obligatoriamente.

Y, siempre que sea posible elegir, lo mejor para la salud física y mental es tomarse varios periodos cortos, pero frecuentes, de vacaciones. El profesor Pierre Delbarre, del Coaching Park Royal Hospital de París, afirma que por imperativos biológicos debemos tomarnos dos o tres períodos de vacaciones al año, de entre ocho y diez días cada uno.

Los beneficios de las vacaciones
Los especialistas en salud mental coinciden en que, entre otras cosas, los periodos en que nos alejamos de la rutina y el trabajo sirven para:

  • Potenciar la creatividad. Al tener más tiempo para nosotros, somos más contemplativos y observamos nuevos paisajes. El no exigir a nuestra mente hace más fácil que funcione de manera diferente a la habitual, y así vemos las cosas desde otra perspectiva.
  • Reducir el estrés. Cuando disfrutamos de unas vacaciones activas, el estrés físico y mental se reduce. Hacer algo fuera de lo habitual y que requiere de esfuerzo físico como el rappel o el trekking no sólo divierte, sino que ayuda a concentrar la energía en el cuerpo y así la mente se relaja.
  • Mejorar el rendimiento laboral tras las vacaciones. Desconectar, ser más creativo y descansar hacen que volvamos de las vacaciones en mejores condiciones, y eso ayuda a que los resultados laborables sean mejores.

Improvisar
Siempre es bueno planificar las vacaciones organizando actividades o preparando excursiones. Y es importante disfrutar de unas vacaciones activas. Pero igual de importante es descansar y, también, saber improvisar. No tenemos que planificar la actividad de todo el día, ni obligarnos a disfrutar. Vamos a dejar espacio a los cambios de planes, las sorpresas e incluso a los momentos de aburrimiento.

Volver a la rutina poco a poco
Si las vacaciones han sido largas, una semana antes de que terminen es conveniente comenzar a ajustar nuestros horarios a los de la vida diaria. También podemos reconectar poco a poco haciendo de nuevo alguna de las actividades de nuestro día a día habitual, para que la vuelta no se produzca de manera brusca y no corramos el riesgo de sufrir la ansiedad o depresión que pueden surgir tras las vacaciones.

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