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Cómo evitar el estrés

Cómo evitar el estrés

Sentir estrés es algo que a todos nos ha ocurrido alguna vez debido a situaciones que nos causan ansiedad y nos hacen sentir nerviosos o deprimidos, cosa que no nos es de ninguna ayuda. El estrés es una de las maneras que tiene el organismo de responder a la presión del entorno y de los demás. Y controlarlo no es algo para lo que debamos depender de otra persona o de medicamentos, sino que tenemos que hacerlo nosotros mismos.

En la actualidad se sabe que muchos problemas físicos están relacionados con los nervios al sentirnos agobiados por nuestras responsabilidades o sentir inseguridad respecto al control que tenemos sobre nuestra propia capacidad y nuestras vidas. Por eso es recomendable que aprovechar algunos cambios que se pueden hacer en nuestro día a día y que no sólo nos ayudarán a que nuestras actividades sean más sencillas, sino que contribuirán a evitar esos problemas físicos que surgen como consecuencia del estrés y de las reacciones emocionales.

Lo primero que se tiene que tener en cuenta es que una de las mejores formas de hacer frente al estrés es organizarnos para evitarlo. Tenemos que ser conscientes de que, como personas, hay cosas que olvidaremos y también que no podremos llevar a cabo todo aquello que deseamos. Por eso es importante que seamos organizados y que planifiquemos todas nuestras actividades. Así, sabremos delegar y el número de situaciones que nos puedan hacer sentir tensos disminuirá.

Y por supuesto, si hablamos de organizarnos no debemos olvidar planificar tiempo libre para esas cosas que nos gusta hacer y nos permiten disfrutar. De esta manera nos libraremos de una buena cantidad de la presión del día a día y del trabajo.

Las personas que tienen una menor tendencia a controlarse son las que más sufren el estrés a largo plazo. Por eso mantener la calma es fundamental. El estrés provoca ansiedad, mal humor y depresión, y estos estados negativos pueden tanto alejarnos de las personas como crear una imagen distorsionada de nosotros mismos. Por eso, siempre que estemos a punto de “explotar” o enfadarnos es mejor que hagamos un parón, nos relajemos, respiremos profundamente y pensemos en algo que nos haga sentir calmados. Enseguida notaremos cómo ese estrés desaparece.

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