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Cómo vencer a la agorafobia

Cómo vencer a la agorafobia

No cabe duda de que la agorafobia es uno de los trastornos que más llegan a limitar a una persona. Pero no todo en ella es malo. Puede que se trate de una de las maneras en que los seres humanos se “preparaban” para protegerse. En los tiempos antiguos, encontrarse en espacios abiertos podía suponer un verdadero peligro por el riesgo a sufrir ataques de civilizaciones o tribus rivales, o de animales salvajes, o condiciones climatológicas peligrosas. El pánico podía ser una manera, siempre que no fuera irracional, de dar el paso y buscar protección para poder sobrevivir.

Las personas que logran vencer la agorafobia suelen ser personas con fuerza de voluntad y decisión que, aunque sufran incomodidad y temor además de ataques de ansiedad, deciden hacer las cosas. La agorafobia tiene un componente psicológico muy fuerte que puede bloquear a la persona y paralizarla, pero estas personas lo logran a pesar de todo. Y esto se consigue a través de una serie de consejos que hacen más fácil enfrentarse al trastorno y superarlo.

No limitarse a la “zona de confort”. Al quedarse paralizado debido a la agorafobia, la persona suele comenzar a hacer menos cosas y salir menos de casa, lo que provoca dificultad para gestionar la propia vida y las relaciones con los demás. Con el tiempo, terminan quedándose sólo en su hogar, y en algunos casos sólo en una zona del mismo sin pisar el resto de la casa.

Es muy importante poder ser capaz de alejarse de la zona de confort y no depender de otras personas, y esto se logra yendo a sitios diferentes y probando cosas nuevas, aunque resulte incómodo. Para esto viene muy bien la ayuda de los amigos cercanos y de la familia, que nos pueden acompañar al principio a sitios que nos resulten sólo un poco incómodos o un poco diferentes, y poco a poco ampliar el “radio de acción”.

No intentar protegernos de lo que no nos puede hacer daño. Un gran número de los miedos que provocan la agorafobia son completamente irracionales. El hecho de que existan serpientes venenosas no significa que una de ellas nos vaya a morder en el parque del barrio. Y que varias personas hayan perdido la vida en un huracán no quiere decir que vayamos a sufrir las consecuencias de uno en París. dice el refrán que nada es seguro en esta vida, pero lo que es seguro es que no hacer algo por miedo a una situación que no se va a dar hace que el tiempo se desperdicie.

Conocer los temores y exponerse a ellos poco a poco. Una de las técnicas más útiles contra la agorafobia es la que llaman terapia de exposición. Si una persona tiene miedo a los perros, puede empezar acercándose a uno que no sea muy grande, para posteriormente atreverse a acariciarlo, y más adelante jugar con él. Si lo que se teme son las aglomeraciones de gente, se puede ir primero a una tienda pequeña, después a una más grande cuando se sienta cómodo, y después a un centro comercial. Y si se tiene miedo a los lugares abiertos, se puede dar un paseo por la manzana acompañado de alguien de confianza, después ir más lejos por el barrio, posteriormente a un parque y finalmente al centro de la ciudad.

La exposición progresiva al objeto del miedo hace que nos vayamos sintiendo mejor, más cómodos, y podamos superarlo.

No tratar de evitar los ataques ansiedad o pánico. Si sufrimos una de estas crisis lo mejor es aprender a manejarla, plantarle cara de manera que nos acostumbremos a ello y el temor disminuya.

Por último, hay que entender que en ocasiones superar la agorafobia necesita que cambiemos ciertos aspectos de nuestro comportamiento y nuestros hábitos. Especialmente el consumo de pastillas, alcohol, tabaco o cafeína. No sólo nos vendrán bien para nuestra salud, sino que nos sentiremos diferentes y este cambio a nivel psicológico ayudará a que poco a poco la agorafobia “se apague”.

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