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Amor romántico sí, pero consciente

Amor romántico sí, pero consciente

Normalmente, y sin ser conscientes de ello, solemos vivir la vida atendiendo a imposiciones sociales que deciden qué está bien y mal, cómo debemos ser, qué debemos hacer… y también cómo debemos amar y de quién podemos o no enamorarnos. Se dice que sólo hay un “amor para toda la vida”, que el amor todo lo puede, que el amor sin enamoramiento no vale para nada, que todos tenemos una media naranja…

Durante toda nuestra vida pasamos por procesos de identificación y socialización que nos meten tan dentro los ideales y estereotipos que terminan convirtiéndose en la base de la que parten nuestros valores, nuestros principios y nuestras creencias. Pero esto puede tener desagradables consecuencias:

  • Centrarnos en agradar a nuestra pareja de manera que hacemos todo lo posible por parecernos a su “persona ideal”, dejando de lado nuestros propios deseos y necesidades porque nos han enseñado que “el amor es entrega”.
  • Renunciar a nuestro propio espacio, nuestro desarrollo personal y nuestra intimidad (todo aquello que nos hace auténticos), porque se supone que “amar es renunciar”.
  • Creer que los conflictos de pareja destruyen la relación y renunciar a expresar sentimientos u opiniones porque se dice que la pareja perfecta es la que no discute.
  • Creer en el mito de que amar es perdonar, y por tanto soportar cualquier cosa y seguir con una relación en la que no somos felices.

Para liberarnos de estos mitos nocivos lo primero que debemos hacer es ver si los identificamos en nosotros mismos. Algunos de ellos son más fáciles de detectar que otros, como la suposición de que si un hombre muestra sentimientos o es vulnerable es un hombre débil, motivo por el cual muchos prefieren no mostrar sus sentimientos. Todo el mundo conoce la famosa frase que dice que “los hombres no lloran”, pero poca gente recuerda la canción Nunca te fallaré, del grupo El Norte, que decía que “los hombres no son hombres si no saben llorar”.

Debemos dejar de lado aquellos principios, valores y normas sociales que no hemos elegido sino que se han incorporado a nuestra manera de entender la vida por imposiciones culturales o sociales. Pero no todo es culpa de la sociedad y de la cultura. También existen otros factores de la personalidad que son únicos en cada persona, y también hay que romper esas cadenas.

Tenemos que vivir el amor con expectativas realistas, siendo conscientes de no sólo de las necesidades de nuestra pareja sino también de las nuestras, y aceptándonos con nuestras virtudes y defectos, tal como somos. En eso consiste el amor consciente.

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