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Cómo evitar la ansiedad del final de las vacaciones

Cómo evitar la ansiedad del final de las vacaciones

El mes de Septiembre supone para un gran número de personas el final del periodo de vacaciones y descanso. Esto, además de tener que volver al trabajo, también implica volver a una rutina que durante unos días o semanas ha quedado aparcada y a la que resulta difícil volver. Esto es los que hace que en ocasiones surja lo que se llama síndrome postvacacional.

Definirlo como síndrome indica una serie de síntomas combinados que se presentan, como pueden ser la falta de sueño, la tristeza, el cansancio, la irritabilidad y la desgana.

La causa del síndrome postvacacional puede estar en la manera en que la gente se toma las vacaciones. El periodo vacacional son unos merecidos días de descanso para los trabajadores, logrado a través de reivindicaciones históricas. Pero con el tiempo, esa idea ha cambiado y las vacaciones, mirándolos desde un punto de vista distinto, se pueden parecer a una vida partida en dos. Y lo que debería ser tomado como una recompensa se toma como un paréntesis, como si la vida que existe en las vacaciones no fuera la misma que en la rutina laboral, o que en esta última la vida no existiera.

Ver la vida durante las vacaciones y la vida el resto del año como dos mundos diferentes hace que querer cruzar la frontera entre ambas se convierta en algo que se hace muy cuesta arriba. Y el desgaste de energía que se lleva a cabo para adaptarse de nuevo al día a día y a su rutina hace que mucha gente piense “esto no es vida” o “necesito ya otras vacaciones” cuando no han pasado ni diez días desde la vuelta.

El final de las vacaciones se puede hacer menos duro con una serie de sugerencias. Una de ellas puede ser pensar en aquellas cosas que pueden ayudar a que nuestro estilo de vida nos deje ratos a lo largo de nuestra rutina diaria para el ocio y para el descanso.

Otras sugerencias que vienen muy bien son las siguientes:

  • Tratar de volver un par de días antes del final de las vacaciones para acostumbrar la mente al regreso al trabajo, en lugar de dejarlo para el último minuto.
  • Evitar retomar las cosas de golpe, ya que esto nos pondrá más nerviosos.
  • Definir una serie de retos a corto plazo al volver a trabajar. Esto hará que nos sintamos satisfecho a medida que los vamos consiguiendo.
  • Durante los días de trabajo de la semana, buscar ratos para descansar y relajarnos, para no utilizar el fin de semana como válvula de escape de esa sobresaturación que muchas veces nosotros mismos provocamos.
  • Hacer ejercicio moderado para que el bienestar mental (no solo físico) sea mayor. No se trata de ponerse en forma, sino desconectar la mente.
  • Llevar una dieta que mejore la energía que tenemos.
  • Y no olvidar que también hay cosas buenas y aspectos positivos en la vuelta al trabajo.

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