Primera sesión GRATIS. Resto 35 €. Estudiantes 30 €. 91 013 69 30 / 665 935 794 | mostolespsicologo@gmail.com

Cómo el sedentarismo y la mala alimentación afectan psicológicamente a los niños

Cómo el sedentarismo y la mala alimentación afectan psicológicamente a los niños

Todos conocemos las consecuencias que tanto el sedentarismo como la mala alimentación tienen en los niños al mirar las estadísticas de las cifras de obesidad, cada vez más altas. Pero un estudio reciente también nos alerta sobre las consecuencias tanto emocionales como psicológicas.

Este estudio fue llevado a cabo en 430 niños con edades comprendidas entre los 4 y los 14 años, promovido por la empresa Kellog’s y avalado por la Asociación Española de Pediatría, en el cual los especialistas aplicaron a los participantes un test denominado Krece Plus. Los resultados de la investigación revelaron, por un lado, la existencia de un porcentaje muy alto de problemas de nutrición en los niños, como demuestra el 19% que presentaban un nivel medio de nutrición, el 14% que presentaba un nivel bajo, y el 16% que tenía problemas de obesidad y sobrepeso.

Por otro lado, se comprobó la relación que tenía el nivel de masa corporal de los niños con sus relaciones afectivas, sociales, y sus niveles cognitivos, dado que aquellos cuya masa corporal era mayor presentaron anomalías psicológicas y obtuvieron puntuaciones más bajas en los tests.

Cuanto mayor es el peso de los más pequeños, mayores son sus retrasos en funciones musculares y nerviosas y sus deficiencias en su autonomía personal y habilidades sociales, pudiendo además desarrollar trastornos de personalidad, de comportamiento y afectivos.Tanto las dietas desequilibradas y excesivas como la nutrición deficiente tienen una enorme influencia en el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Por otro lado, no hay duda de que el ejercicio físico evita no sólo los problemas de motricidad sino los de ansiedad, y ayuda su desarrollo psicológico y emocional.

Por ello, en una sociedad en la que el sedentarismo se presenta de manera cada vez más habitual en los más pequeños, hay que cuidar especialmente sus hábitos alimenticios y nutricionales para evitar consecuencias negativas no sólo a nivel físico, sino también emocional y psicológico.

Leave a comment

Your email address will not be published.