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Los beneficios del pensamiento positivo

Los beneficios del pensamiento positivo

Es obvio que siempre es mejor pensar positivamente que centrarse en los aspectos negativos de lo que nos sucede. Y es que, de acuerdo con los especialistas en psicología, el pensamiento positivo aporta importantes beneficios a nuestra salud (de la misma manera que pensar negativamente tiene el efecto opuesto y cuando estamos enfermos los pensamientos negativos nos debilitan y retrasan nuestra recuperación).

Por ello ver las cosas desde un lado más positivo tiene una gran importancia, sacando más provecho a la vida mediante la visión optimista.

Cómo beneficia el pensamiento positivo a nuestra salud

  • Sirve para plantar cara al desánimo. Se ha demostrado que los pensamientos pesimistas son uno de los factores principales de la tristeza. Y cambiar los patrones de pensamiento es el primer paso para mejorar la propia manera de pensar. Si lo hacemos (aunque también depende de la situación de cada uno), nuestro estado de ánimo puede mejorar considerablemente en poco tiempo. De hecho, son muchos los especialistas que coinciden en que esto es una de las claves para evitar padecer depresiones.
  • Alarga la vida. Otros estudios han confirmado que se tiene menos propensión a padecer diabetes e hipertensión si somos positivos, lo que hace que vivamos más tiempo. Esto también influye en las personas con enfermedades graves, que pueden ver cómo su estado mejora si sus pensamientos son positivos, centrados, y con altas dosis de sentido del humor.
  • Ayuda a afrontar mejor las situaciones. Es más sencillo relativizar la importancia de las cosas si se mantiene una actitud positiva. Por ello, es fundamental mejorar el pensamiento ante sucesos vitales importantes para que nuestro estado de ánimo cambie.
  • Fortalece nuestro sistema inmunitario. Pensar continuamente en las cosas malas que pueden ocurrir debilita nuestro organismo, según han demostrado diferentes estudios en los que se ha comprobado que las emociones negativas incrementan la actividad de ciertas zonas del cerebro y provocan que nuestra respuesta inmunológica se debilite.
  • Resistimos más el estrés. Siempre habrá que afrontar situaciones tensas o tomar decisiones difíciles, pues no existe ninguna vida en la que no haya retos. Y si pensamos positivamente, podremos enfrentarnos a esos momentos en los que parece que tocamos fondo o que todo ha empeorado hasta el límite. Esa manera de pensar hará que nuestro estrés sea menor y que no perdamos la motivación si pensamos que no vamos a poder lograr algo.

Pero lo más importante es tratar de hacer todo lo posible para sentirnos positivos y felices. Si algo no sale o se tuerce podemos caer y llorar, pero a continuación tenemos que levantarnos y continuar. No debemos nunca quedarnos en la zona de confort ni caer en el pesimismo, sino salir adelante y vivir.

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