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La satisfacción a través de las experiencias óptimas

La satisfacción a través de las experiencias óptimas

En la vida personal, así como en la laboral, todos experimentamos satisfacción al tener experiencias óptimas. Y cuando es así nos sentimos con energías, motivados y satisfechos. Por tanto, estas experiencias son las que nos llevan a tener motivación en nuestra vida familiar o en nuestro puesto de trabajo.

Una buena manera de motivarnos es diseñar a propósito las experiencias óptimas, aplicarlas a nuestra vida y hacer que otros también las experimenten. En nuestra vida diaria, las responsabilidades y las tareas rutinarias nos obligan a abandonar esas experiencias óptimas, y es entonces cuando se desequilibra nuestra vida y el tiempo pasa factura a nuestro estado de ánimo y a nuestras reacciones y conductas, que se vuelven perjudiciales.

Pero ¿dónde encontramos nuestras experiencias óptimas? en todas partes, hasta en las tareas más simples podemos encontrarlas. Pero debemos tener autoconocimiento porque sólo así podemos saber cuáles son las nuestras. Y con las personas de alrededor (en casa, en el trabajo) sucede lo mismo. Si identificamos sus experiencias óptimas, les motivaremos y el ambiente será más agradable.

En el ámbito laboral, si no tenemos este tipo de experiencias tenderemos a caer en la insatisfacción, que es uno de los peores enemigos que podemos encontrar en el trabajo. Y si esto se alarga en el tiempo tendremos una visión de nuestro trabajo muy negativa, cosa que no ayuda a nadie. De ahí la importancia de encontrar las experiencias óptimas en el ámbito laboral, ya que conocer las nuestras y experimentarlas hace que el lugar de trabajo sea un sitio al que queremos ir. Y las experiencias óptimas del resto de trabajadores son algo que los gerentes, supervisores y líderes saben identificar, de manera que disponen de la clave para motivarles y para tener más productividad y mejores resultados.

Algo importante es desmitificar ideas como el pensar que cuando lleguen las vacaciones descansaremos y recargaremos las pilas, o que cuando se termine de estudiar un curso u oposición “volveremos a vivir. Aunque el descanso ayuda y ofrece buenos resultados, no debemos idearlo como la única manera de recargar energía y equilibrarnos. En primer lugar porque no todo el mundo puede disponer de ese tiempo necesario para descansar, y en segundo lugar porque la inactividad no es un requisito indispensable para las experiencias óptimas, ya que éstas consisten en hacer aquello que nos gusta y muy a menudo requieren de acciones, cosa que además es energizante.

Mientras el descanso es restaurador, las experiencias óptimas son las que nos dan vida. Identificando las nuestras y las de los demás, tendremos la llave para la satisfacción.

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