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Consejos para tolerar la frustración

Consejos para tolerar la frustración

La frustración es un estado emocional que resulta imposible de evitar. Es algo natural en el ser humano y le puede ocurrir a cualquiera. Pero es también algo que podemos aprender a manejar y ser capaces de tolerarlo. La tolerancia a la frustración se puede aprender, se puede entrenar, y se puede mejorar si no es lo suficientemente fuerte.

Por qué surge la frustración
La frustración aparece cuando los sentimientos que surgen en situaciones de estrés se gestionan negativamente. Esto, claro, depende de cada uno, de sus circunstancias y las experiencias por las que ha pasado, y por ello afecta más a unas personas que a otras. Las cosas no siempre salen como esperamos, algunas de ellas ocurren porque ocurren, sin culpables y sin que las podamos evitar.

Por eso es necesario no dejarse llevar por la culpabilidad, el pesimismo y la negatividad cuando las cosas no son como queremos. Enfadarnos, dejar que aflore la ira, o sentirnos decaídos son algunas de las maneras más rápidas de caer en la frustración.

Y no debemos dejar que esta sensación controle nuestra vida. Por eso, nunca vienen mal algunos consejos para manejar este estado.

  • Hacer meditación. Sólo nosotros sabemos por lo que estamos pasando, pero permanecer frustrados hace que pensemos en rendirnos y conformarnos con la situación. La meditación es una poderosa herramienta que podemos aprovechar para evitarlo.
  • Aceptarnos. Siempre debemos querernos tal como somos, y eso incluye nuestros defectos. Y también debemos saber siempre ser indulgentes con nosotros mismos. Si no nos cuesta aceptar los defectos de otras personas, deberíamos hacer lo mismo con los nuestros.
  • Enfrentarnos a ella. Ya hemos comentado que es inevitable sentir frustración, por lo que tratar de alejarla sólo hará que nos ataque con más fuerza. Equivocarse es humano, y eso no quiere decir que fracasemos y que no podamos ser nosotros quien tome las riendas de nuestra vida. Tomar el control ayudará a tolerar mejor la frustración y a vivir menos preocupado, de manera que aunque forme parte de nuestra vida no nos pueda condicionar.

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