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La autoestima según Maslow

La autoestima según Maslow

Para las personas, una necesidad es una sensación de carencia que, al mismo tiempo, implica un deseo de satisfacerla. Tener hambre o sed, frío o calor, buscar afecto, perseguir metas, querer poder… son ejemplos de necesidades, y la necesidad es inherente a los seres humanos.

Las necesidades han dado pie al desarrollo de diferentes teorías, y de ellas tal vez una de las más conocidas es la planteada por Abraham Maslow, psicólogo estadounidense que argumentó que las personas tenemos necesidades para poder sobrevivir y somos seres biopsicosociales.

Maslow englobó las necesidades del ser humano en 5 grupos que representó en una pirámide en la que las necesidades más básicas o primarias se encontraban en la parte inferior y corresponden a las de tipo fisiológico y las que proporcionan seguridad. Para Maslow, ese primer grupo contenía las necesidades que son fundamentales para vivir.

En las siguientes categorías se agrupan las necesidades de carácter secundario que, aún teniendo también su importancia, no son imprescindibles y podemos vivir sin satisfacerlas.Hacerlo o no depende de cada uno y del interés que se tenga en mejorar y desarrollarse a nivel personal.

La autoestima
La necesidad de autoestima es ciertamente interesante. También se la define como necesidad de reconocimiento y de ego, lo que significa necesidad de alcanzar poder, prestigio, y ser reconocido de manera que se sobresale entre los demás y se alcanza cierto estatus social.

Dentro de esta necesidad Maslow diferenciaba entre dos tipos:

  • De amor propio, autoevaluación, autoestima y respeto a uno mismo.
  • Referente a los demás: Lograr el éxito social, la gloria y la fama, conseguir prestigio y reputación, tener el aprecio de otras personas y destacar en el propio entorno social, así como ser reconocido y sentirse importante.

Cuando se satisface cualquier aspecto de la necesidad de autoestima surge cierta sensación de seguridad y de ser útil, aumentando la fuerza interior y la autoconfianza, mientras que cuando no es así surgen los complejos, la frustración y la sensación de desamparo.

En el momento que se satisface esta necesidad en cualquiera de sus presentaciones, se genera una sensación de seguridad, un sentimiento de utilidad para los demás, una confianza en si mismo y una fuerza; mientras que la frustración de la misma produce frustración, complejo y desamparo.