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La fobia a los petardos y sus causas

La fobia a los petardos y sus causas

Hace relativamente poco que ha terminado el verano. Y es habitual que en esas fechas se hayan celebrado fiestas en muchos pueblos. Algo que caracteriza estos festejos son los fuegos artificiales, y a menudo también los petardos (especialmente en la zona de Levante y la Comunidad Valenciana), por lo que no es extraño escuchar explosiones durante las fiestas.

Los fuegos artificiales y los petardos, especialmente si estos últimos son coloridos, son algo que no está mal y gusta a muchas personas. Pero… ¿qué pasa con aquellas, que las hay, que antes incluso de escuchar las explosiones que se avecinan empiezan a sentir ansiedad, dificultades para respirar y taquicardias?

Estas personas se encuentran en un estado de hipervigilancia constante, y para ellas algunos momentos de las fiestas de ser motivo de diversión son un caos.

La fobia a los petardos
A esta fobia se la conoce con el nombre de Ligirofobia, y se caracteriza por el miedo excesivo e irracional ante la anticipación (o ante el momento en que se produce) de ruidos inesperados o de fuerte intensidad. Aunque no sólo está relacionada con los petardos y fuegos artificiales porque puede surgir también con el sonido de globos al explotar.

La Ligirofobia es un trastorno de ansiedad, y como ocurre en la mayor parte de las fobias sus causas pueden ser diversas.

  • Condicionamiento clásico. Es la asociación que se hace con el objeto de la fobia tras una experiencia negativa en el pasado que tuviera relación con ruidos fuertes o petardos. Esta experiencia se ve como una amenaza para la propia supervivencia del sujeto, y por ello el ruido provoca tanto el miedo como la necesidad de huir. Esto es lo que hace que surja la ansiedad. Un ejemplo de condicionamiento clásico es el haber sufrido durante un accidente con un petardo que explotó antes de soltarlo o que causó heridas al explotar cerca.
  • Aprendizaje vicario. Aquí la experiencia no tiene que haberla padecido el sujeto, sino que el miedo surge al haber observado cómo el accidente relacionado con el sonido fuerte o la explosión le ocurría a otra persona. Así, el haber contemplado un accidente al operar con fuegos artificiales (o haber visto en la televisión las consecuencias fatales de uno), o haber tenido un amigo que jugando con un petardo haya sufrido heridas que le hayan llevado a ser tratado en el hospital, puede desencadenar esta fobia.
  • Modelado. Esto se da cuando los padres, tutores, familiares o amigos advierten sobre la amenaza de los petardos y el daño que pueden provocar. Frases como “recuerda que Manolo perdió un dedo al explotarle un petardo” pueden hacer que el miedo irracional se desarrolle.

Esta fobia no impide que la persona haga vida normal y se pueda desenvolver sin problemas en el día a día. Es más, incluso en fiestas o celebraciones como comuniones y bodas para ellos es suficiente con ubicarse apartados de los globos. Es problema surge cuando, como ocurre en algunos pueblos o como por ejemplo sucede en Valencia durante las Fallas, el sonido de las explosiones es constante durante todo el día. Entonces el continuo malestar convierte su día en un infierno.

Cuando se padece Ligirofobia, el tratamiento es similar al que se lleva a cabo con otras fobias y su solución es relativamente rápida, pues la gran mayoría de las fobias específicas suelen tener una evolución favorable y positiva cuando se busca la ayuda de un especialista.